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El ALCE

El Alce su nombre cientifico es Alces alces, un mamífero artiodáctilo conocido por algunos como "El Gitante" de la familia de los cérvidos, animal robusto y recio, dotado de cuernos anchos, que se desarrollan a modo de pala y se dividen como los dedos de la mano. Su cuerpo llega a alcanzar hasta los 3 metros de longitud y hasta los 2 metros de altura; el peso puede llegar hasta los 800 kg. Es de color gris pardo o casi negro, (escepto el gran alce alaskeño, de color blanquecino) con el hocico y las extremidades más claras. Gracias a sus pezuñas, anchas y separadas, pueden andar por la nieve. 

Dado que su labio superior grueso y colgante representa una dificultad para alimentarse de hierba tierna y baja, el alce opta por ramonear arbustos, tallos y hojas que se hallen a cierta altura. Tienen grandes orejas y un mechón de pelo que cubre una piel colgante de la garganta conocida como "campanilla". Sólo los machos poséen cornamenta, ancha y palmeada, con el borde recortado en numerosas puntas. Las hembras son menores, menos peludas y carecen de astas. La cabeza alargada de los alces termina en un prominente labio superior que está partido en la parte anterior, y es muy móvil. Es muy útil para capturar el alimento, estrictamente vegetal, ramoneando las hojas de los arbustos ya que rara vez pacen directamente del suelo.

Este enorme cérvido puede alcanzar un peso de 450 kg y algunos individuos muy viejos llegan a veces a 500. El cuerpo es relativamente corto y grueso, alto, ancho de pecho, con la cruz algo levantada, horizontal en el dorso y mas bajo en la grupa. Las patas son altas y firmes, de longitud uniforme, terminadas en pesuños profundamente hendidos y hundidos y unidos por una membrana extensible

 El cuello, abultado y fuerte, sostiene una cabeza grande y alargada, que se estrecha hacia los ojos y que termina en un hocico largo, abultado, muy chato en la parte delantera. El labio superior, muy desarrollado en todos los sentidos, es extraordinariamente movible, peludo y hendido, y cuelga sobre la mandíbula inferior.
Los bosques espesos y solitarios, con pantanos y ciénagas impracticables y con abundancia de sauces, abedules, álamos temblones y otros árboles frondosos, constituyen el ambiente predilecto del alce. También lo son los bosques de coníferas, a condición de que no falten los pastos. Las ciénagas son para el alce una auténtica necesidad; este pesado animal pasa el verano en las llanuras húmedas y bajas y en invierno se traslada a lugares más altos, preservados de las inundaciones y nunca cubiertos de hielo.
 
 
 
Cuando se siente inquieto o no encuentra suficiente alimento cambia de residencia. No tiene costumbre de prepararse una yacija, y para descansar se echa sencillamente en el terreno cenagoso o bien se acuesta sobre la nieve, en lo más espeso de los bosques. Sus costumbres difieren algo de las del ciervo: se reúne en rebaños más o menos numerosos, compuestos de machos y hembras no aptas aún para la reproducción, pues las hembras que han parido, no sólo maltratan a los machos, sino que además hacen todo lo posible para alejar a las otras hembras de sus compañeros jóvenes. Por otra parte no se puede decir ciertamente que el alce sea un animal pacífico y sociable, ya que cada individuo encuentra siempre un pretexto para estar en discordia con sus compañeros.

En cambio, en otro aspecto, es un animal que necesita una absoluta tranquilidad: a diferencia de los demás cérvidos, cuando se da cuenta de que es objeto de persecución constante, abandona sin dudarlo el lugar en el que se había establecido. El celo tiene lugar de septiembre a noviembre; la caída de las cuernas entre noviembre y diciembre; y las crías nacen desde finales de abril hasta primeros de junio. Los Alces se orientan sobre todo por el oído y el olfato; su vista es bastante débil. El amor de la madre por sus hijos es verdaderamente extraordinario: llega a defenderlos aunque estén ya muertos, y da vueltas durante varios días por los lugares en que fueron cazados, buscándolos en vano.

Las hembras y los jóvenes son tan despreocupados que muchas veces se les puede ver en medio de los poblados. Por eso, hay que andarse con mucho cuidado cuando se va conduciendo el coche, si no quieres terminar atropellando a alguno de ellos. Esta despreocupación les ha dado fama de desgarbados animales totalmente inofensivos y asustadizos (no así los grandes machos) que se pasean libremente por los pueblos y alrededores, aprovechando las comodidades que les brinda la vida civilizada.

Los más grandes alces actuales son los albinos alaskeños, llamados por los esquimales "Big White Moose" o Gran Alce Blanco. Este animal es muy raro de encontrar y también los más solitarios. Los lugareños le han otorgado siempre poderes espirituales y ver uno de ellos es señal de buena suerte. Hay muchas leyendas y tradiciones relacionadas con Big White Moose que se cuentan entre los nativos alaskanos (Inupiat, Iupik, Atapascos, Tlingit, Eskimales, ...) pero todas coinciden en algo común: la magestuosidad y belleza de estos animales.


Es cazado por su carne, piel y huesos, así como por deporte. En Rusia se ha domesticado para producir carne, leche y como animal de tiro (tracción). Debido a la intensa caza a que ha sido sometido desde hace siglos, el área original se ha reducido mucho, pero todavía quedan unos 2 millones de individuos, más o menos repartidos por igual en Norteamérica y Eurasia.


 


 
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